a. Constancia en la política económica con pleno respeto a los equilibrios macroeconómicos
Para alcanzar el desarrollo económico se requiere de un crecimiento sostenido, acompañado de políticas sociales que corrijan en lo posible las desigualdades que se presentan en el país.
El crecimiento económico a su vez exige un importante y sostenido esfuerzo de inversión en especial de carácter privado, inversión que se viabiliza en la medida que se cuente con un escenario económico estable y predecible.
La estabilidad se logra con un manejo prudente de la economía que se expresa en el campo fiscal, el monetario y el externo. Lo que se puede resumir en un Estado que no gaste más de lo que recauda, un Banco Central de Reserva que no emita inorgánicamente y un sector externo que mantenga equilibrada su Balanza de Pagos.
b. Promoción de la Inversión Privada
El leitmotiv5 de la inversión privada es la búsqueda del lucro sin que aquello signifique la prescindencia de su responsabilidad social. El lucro o rentabilidad se hacen más atractivos cuando los mercados son más grandes y más abiertos como lo demuestra la tendencia mundial hacia la globalización de las economías; por tanto, una primera condición para alentar la inversión privada a niveles significativos es la plena inserción del país en el proceso de globalización, alentando su incorporación al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y el MERCOSUR en una primera etapa, hasta lograr el libre acceso de nuestros productos a todos los mercados objetivo del Perú.
Concluir con la privatización de las empresas públicas, alentar las concesiones para los servicios públicos y la infraestructura, son tareas que definirán el perfil de un país promotor de la inversión privada.
El pleno respeto al estado de derecho y la libertad contractual así como una tributación competitiva a nivel internacional y libre de distorsiones, completarán un escenario amigable para la inversión privada.
c. Agresiva y eficiente Inversión Social
Principalmente en los campos del alivio a la pobreza extrema, la educación y la salud.
Para lograr este objetivo se requiere mejorar la eficiencia del gasto corriente del Estado a fin de liberar una mayor cantidad de recursos destinables a la inversión social, focalizar mejor el gasto, evitar superposición de esfuerzos, alentar la participación de la sociedad en el control de la eficiencia del gasto, tercerizar en lo posible la prestación de los servicios y tecnificar la gestión de los mismos.
d. Promoción de la competitividad y la innovación tecnológica
Para aprovechar los mercados ampliados se requiere ser competitivo, lo que a su vez exige la modernización de nuestro aparato productivo de bienes y servicios. El siglo XXI corresponde a la sociedad del conocimiento, éste a su vez debe ser transferido a nuestro país en las mejores condiciones, debe ser generado en nuestro país por una población que tiene como ventajas comparativas su enorme creatividad y una increíble biodiversidad que lo convierten en un candidato a país ganador en este siglo.
El Estado debe dar el primer paso promoviendo la creación de centros de investigación y desarrollo tecnológico, promoviendo la capacitación de una elite científica que cuente con los incentivos adecuados para radicar en el país y facilitando los canales para la capacitación de la población.
Las empresas deben adaptarse al cambio, reconvirtiendo su parque productivo, para lo cual requerirán inversiones cuyo financiamiento deberá estar disponible en un mercado de capitales transparente y bien supervisado. Naturalmente esto implica salir del concepto de empresa familiar para pasar al concepto de sociedades abiertas, única forma de compatibilizar las necesidades de inversión con la disponibilidad de recursos por las empresas.
e. Promoción del sector agropecuario
Este esfuerzo implica la solución definitiva al problema de titulación de tierras, la formulación de una ley de aguas y un tratamiento transitorio de carácter preferente del sector agrario en los campos tributario y crediticio.
La solución al problema de titulación de las tierras pasa a su vez por solucionar el problema de la indemnización a los bonistas de la reforma agraria, que por constituir un importante esfuerzo económico para el Estado, durante muchos años no ha sido enfrentado.
Lo que no se dice es que la falta de solución a este problema impide inscribir la propiedad de las tierras en los registros públicos, con lo cual se paraliza la dinámica de la transferencia de los mismos, se restringe el acceso al crédito de sus propietarios y en general se atrofia el proceso de modernización del campo.
La ley de aguas es necesaria porque es un instrumento que ha de permitir el uso racional de la misma, evitando conflictos y promoviendo los cultivos compatibles con la escasez de la misma.
Un tratamiento tributario y crediticio especial, que debe tener carácter transitorio y debe ser de aplicación en las áreas más deprimidas en tanto y en cuanto se superen las restricciones a la competencia que afrontan los productos del campo por políticas proteccionistas vigentes en países con los que Perú comercia.